El Dojo: un oasis espiritual

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EL Dôjô: UN OASIS ESPIRITUAL

 

Al entrar por primera vez en un dojo de artes marciales, los nuevos alumnos se sienten perturbados o impresionados por los saludos continuos y las demás expresiones de etiqueta. Puede que estos rituales parezcan exagerados, superficiales e inútiles. No obstante, cada regla concierne a la seguridad y el bienestar de todos.

La vida cotidiana está llena de usos y costumbres que permiten la comunicación y disminuyen el riesgo de malos entendidos. Esta función adquiere mayor importancia en una sociedad guerrera donde la violencia puede moderarse sólo a través de un código de honor muy estricto y una estructura social rígida. La etiqueta era un factor de control, y en ciertas sociedades suponía a menudo la tenue frontera que separaba la vida de la muerte.

Al entrar en un dojo uno penetra en un mundo diferente, un mundo de guerreros. Templo del respeto y la camaradería.

En virtud de la etiqueta, podemos practicar con una seguridad total,- disciplinar las tendencias agresivas, desarrollar la compasión y el respeto mutuo.

El Karate Kyokushin no es un deporte. Es una disciplina, un proceso educativo para el entrenamiento de la mente, el cuerpo y el alma. No tiene por objeto el mero estudio de una técnica, ésta es sólo una herramienta para el refinamiento personal y el crecimiento espiritual.

Un dojo de Karate Kyokushin no es un gimnasio. Es el lugar donde se imparte la enseñanza del  Karate Kyokushin del maestro Oyama . No es un lugar para manifestar las grandezas del ego individual sino para purificar y educar el cuerpo y el alma. Una actitud de respeto, sinceridad y modestia son esenciales para el proceso de aprendizaje y, puesto que el Karate Kyokushin es un arte marcial, son esenciales por motivos de seguridad.

Las siguientes reglas son indispensables para mantener un ambiente propicio para el estudio del Karate Kyokushin.

 

REGLAS DEL DOJO KYOKUSHIN

 

1. Este dojo funciona de una manera estricta y siguiendo las reglas tradicionales. Es el lugar destinado a recibir la enseñanza del fundador  del Karate Kyokushin. Es deber de los alumnos honrar y seguir esta enseñanza.

2. Cada alumno debe contribuir a la creación de una atmósfera positiva, de armonía y respeto.

3. La limpieza constituye un acto de gratitud y respeto. Cada practicante debe participar en la limpieza del dojo así como dedicarse a la purificación de su corazón y su mente.

4. Sin la, autorización directa del maestro, el dojo no debe utilizarse para otros fines que no sean las clases previstas.

5. Queda a discreción del Sensei la aceptación de alumnos en su dojo. La técnica no se compra. La cuota mensual garantiza a los alumnos un lugar para practicar y no es más que uno de los medios de demostrar su gratitud por la enseñanza que reciben.

6. Respetar al Fundador y su enseñanza tal como es transmitida por vuestro Sensei.

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REGLAS DEL PRACTICANTE

1.   Es necesario respetar la enseñanza, la filosofía del Fundador Matsutatsu Oyama y la manera en que el Sensei la transmite.

2.   Cada practicante se compromete moralmente a no utilizar jamás una técnica de Karate Kyokushin para hacer daño a otros o para exteriorizar su ego. El Karate Kyokushin no es una técnica de destrucción sino de creación. Es una herramienta que conduce al desarrollo de una sociedad mejor a través del desarrollo del carácter del individuo.

3.   Está prohibido solventar conflictos personales sobre el tatami. El Karate Kyokushin no es una pelea callejera. Estáis en el tatami para trascender y purificar vuestras reacciones agresivas, para adoptar el espíritu de un samurai a través del descubrimiento de la propia responsabilidad social.

4.   No debe haber espíritu de competición sobre el tatami. El objetivo del Karate Kyokushin no es pelear y derrotar al enemigo sino pelear y derrotar a los propios instintos agresivos. La fuerza del Karate Kyokushin no reside en la potencia muscular sino en la flexibilidad, la comunicación, el control de uno mismo y la modestia.

5.   No se tolerará ninguna clase de insolencia. Debemos ser conscientes de nuestros límites.

6.   Cada alumno tiene distintas capacidades físicas y diferentes razones para practicar Karate Kyokushin. Todas merecen respeto. El verdadero Karate Kyokushin es la aplicación correcta y, flexible de la técnica apropiada en cualquier circunstancia que se presente, Es vuestra .responsabilidad no ocasionar daño alguno. Ha de protegerse al compañero y a uno mismo.

7.   Aceptad los consejos del Sensei e intentad aplicarlos con sinceridad, lo mejor que podáis.

8.   Todos los practicantes estudian los mismos principios. No debe haber desacuerdos en el seno del grupo. Todos los estudiantes del dojo forman una gran familia. El secreto del Karate Kyokushin es la armonía.

 

SI NO PODÉIS RESPETAR ESTAS REGLAS, SERÁ IMPOSIBLE ESTUDIAR KARATE KYOKUSHIN EN ESTE DOJO, DEL SHIHAN BABILONI

 

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REFLEXIONES PARA SENSEIS 

 

El Karate Kyokushin no es una religión sino un método de educación y perfeccionamiento del espíritu. No se espera vuestra adhesión a una doctrina religiosa sino que mantengáis la mente abierta. El saludo no es parte de una ceremonia religiosa sino de una manifestación de respeto por el espíritu de la inteligencia universal que habita en cada uno de nosotros.

La ceremonia del inicio y el final de la clase consiste en un saludo dirigido al shomen.  Los saludos dirigidos al shomen simbolizan el respeto por el espíritu y los principios del Karate Kyokushin, un signo de gratitud hacia el Fundador.

No existe una forma correcta o incorrecta en el Karate Kyokushin. En tanto un movimiento obedezca a las leyes físicas del universo, es correcto. Obedeciendo estas leyes universales, la actitud ha de ser correcta. Quien obedece estas leyes, sigue la Vía (la voluntad) de Dios. El Karate Kyokushin no supone el aprendizaje de una técnica sino el aprendizaje de la sabiduría.

En el tatami encontraréis individuos procedentes de distintos medios sociales o culturales, que hablan lenguas o poseen ideas políticas diferentes. El tatami no es un lugar en el que la gente viene a competir o imponer sus ideas a otros sino a aprender a escucharse y comunicarse. En el tatami no podemos disimular nuestra verdadera personalidad. Nuestras flaquezas y talentos siempre acaban manifestándose. Sudamos juntos, soportamos juntos el estrés, nos ayudamos mutuamente y aprendemos a confiar en los demás. Cada uno estudia los mismos principios universales y la sustancia espiritual, que es la misma en cada individuo, se vuelve clara cuando cae la máscara del  miedo y el egoísmo. Si uno se encontrase solo en el Universo, sin nadie con quien hablar, con quien compartir la belleza de una noche estrellada, con quien reír, sin nadie a quien tocar, ¿cuál sería la razón de vivir? El amor da sentido a la vida. Debemos descubrir la alegría de estar juntos, la alegría de los retos, la alegría del crecimiento.

En el Karate Kyokushin no se gana. Al querer ganar, perdéis y hacéis perder a vuestro compañero. Si creéis que la vida es pura competición, jamás ganaréis pues no estáis libres de la muerte. Pero, si percibís la vida como un proceso de creación universal, llegaréis a ser eternos, ya que formaréis parte del proceso. Si consideráis que el desarrollo del cuerpo y la mente es el preludio del crecimiento espiritual, vuestra fuerza será eterna.

El espíritu de desafío no supone un espíritu competitivo. El mayor desafío consiste en desafiarse a uno mismo. No debéis pasaros la vida buscando seguridad. Si vuestro cuerpo está cubierto por un caparazón, seréis incapaces de moveros, de batiros, de protegeros y proteger a los demás, jamás sentiréis el calor del sol en la piel, ni las agujas heladas de la lluvia en invierno. Independencia y libertad se esfumarán.

Si pasáis la vida en una cueva, en una gruta al pie de la montaña, sólo veréis oscuridad. La experiencia será limitada y no tendréis la estimulación de la dulce violencia de la evolución y el crecimiento. Abandonad la seguridad y escalad la montaña, cada vez que pongáis un pie en la cumbre vuestra experiencia y habilidad se enriquecerán. De pie, de cara al viento y el sol, con la nieve abrasando vuestro corazón, contemplaréis la inmensidad del Universo. Alcanzaréis las galaxias y quizá tocaréis el rostro de Dios.

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El Bushido implica desafío y sacrificio. Es el poder y la fuerza de un espíritu independiente. Un espíritu dependiente es débil pues no es capaz de sacrificar su ego y su codicia. Para ser verdaderamente independiente y saborear el reto de la libertad, el espíritu debe estar vacío. En el análisis final, uno mismo es el único responsable de su crecimiento. Uno crea su propia realidad.

A pesar de sentir frío y temor, estáis intensamente vivos. Al escalar una montaña helada, padeciendo hambre, frío y agotamiento, estáis solos con el ruido del viento. Si os rendís,moriréis. Debéis tratar de, al menos, avanzar unos centímetros por día. La vida es lo mismo, padeceréis hambre, frío y soledad. Sólo debéis depender de vosotros mismos. He aquí el sentido del Bushido. Éste es mi mundo del Karate Kyokushin. La búsqueda de la cumbre de la montaña.
La meta del Karate es revelar el espíritu del amor, el don de sí mismo y de protección. No ha sido creado para resolver, con técnicas, situaciones conflictivas. En Karate la técnica  y el espíritu son una misma cosa. Pero lo importante no es la técnica, ya que por sí misma no aporta nada al practicante. La técnica debe de estar supeditada al espíritu.

¿Cómo partir entonces en busca de un verdadero maestro? El primer punto a tener en cuenta es la personalidad del maestro. En efecto, el Karate va a actuar sobre el cuerpo y sobre el espíritu. Si el maestro es puro, humilde, abierto, irradiante, su enseñanza será el reflejo de su personalidad. Poco importa si sus técnicas son brillantes o eficaces, que su forma de explicar sea excelente, ya que todo esto no vive, en realidad, sino por las cualidades del corazón.

 

CONSEJO DE TU SHIHAN  JOSE BABILONI

No debes jamás relajar tu esfuerzo sino que debes perseverar toda tu vida en el entrenamiento. Pensar que uno puede relajar la disciplina del entrenamiento es un grave error, es por ello que el entrenamiento es un proceso sin fin. Un karateka Kyokushin deberá estar animado siempre por el siguiente pensamiento:

 

“EN TAL O CUAL PUNTO TODAVÍA DISTO MUCHO DE LA PERFECCIÓN “

Y deberá consagrar toda su vida más y más al perfeccionamiento, buscando asiduamente la verdadera VÍA.

 

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